Pablo y Linda
fueron a El Salvador como misioneros
en 1942. Pablo recorría el país, a
veces a lomo de mula, predicando el
evangelio y animando a obreros
cristianos. En 1955, Pablo comenzó
su primer programa radial, y en 1960
produjo dramas bíblicos para
televisión que llegaron a
reconocerse como el primer programa
cristiano de televisión con un
horario de difusión semanal fuera de
los Estados Unidos.
A Pablo se le
conocía principalmente por su
programa de radio y televisión, UN
MENSAJE A LA CONCIENCIA, que comenzó
en 1964. Su novedoso programa
constaba de una anécdota seguida de
una aplicación moral y espiritual,
que es una fórmula que ha dado
resultado hasta hoy. El programa se
difunde actualmente más de 6,400
veces al día en 33 países, y todo el
tiempo lo donan las estaciones de
televisión, las emisoras radiales o
seguidores de Cristo de las
respectivas localidades. 55 mil
personas suscritas reciben el
programa a diario por correo
electrónico.
Aunque el Hermano
Pablo mismo no grabó ningún programa
durante los últimos quince años, él
y su junta directiva aseguraron el
futuro del programa al escoger a un
sucesor en 1996. El legado del
Hermano Pablo perdurará mediante el
programa en los años venideros. No
se contempla ninguna interrupción en
las difusiones. Así lo hubiera
deseado el Hermano Pablo. Para su
familia espiritual, incluso aquellos
miles que ganó para Cristo, no se
trata de decirle adiós al Hermano
Pablo sino hasta luego... allá en el
cielo.
*No se han tomado
aún las decisiones con relación a
los servicios fúnebres, pero las
publicaremos aquí tan pronto como se
nos den a conocer.
RDQ Ministry
Ofrece sus condolencias a familiares
y ministerio en general del Hermano.
Pablo y expresa su admiración y
respeto a su vida, su familia y
ministerio; sabemos que ahora esta
reunido con aquel que fue su razón
de vivir y su gozo ha sido cumplido.
Ahora podemos
decir:
Ha
peleado la buena batalla, ha acabado
la carrera, ha guardado la fe. Por
lo demás, Le está guardada la corona
de justicia, la cual Le dará el
Señor, juez justo, en este día; y no
sólo a El, sino también a todos los
que aman su venida. 2Timoteo 4:7-8