MATERIAL
DISCIPULAR
Ruben Dario Quijano

7 PASOS A LA PROSPERIDAD
Introducción
Una de las grandes necesidades de la iglesia de hoy es conocer su posición en Cristo. Las palabras del Señor en la cruz del calvario “Consumado es” parecen no haber sido bien entendidas. Por su forma de percibir el Cristianismo, algunos actúan como si Él hubiese dicho: continuará... pero no, las palabras del Señor fueron: “Consumado es” (Juan 19:30)
Estas dos sencillas pero contundentes palabras tienen un significado bastante amplio y profundo para la raza humana.
Cuando Dios terminó la creación de la tierra dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza” (Gen. 1:26) pero en el versículo siguiente dice: “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, varón y hembra los creó”. (Gen. 1:27) La propuesta de Dios fue hacer al hombre a Su imagen y semejanza, pero al crearlo, lo hizo solo a Su imagen, no dice que lo hizo a Su semejanza. A continuación Dios le dice al hombre: “de TODO árbol del huerto podrás comer; pero del árbol de la ciencia del bien y del mal, no comerás” (Gen. 2: 16 y 17) Adán desobedece y degusta el bien y el mal, por lo que es sacado del huerto del Edén. Dios aduce que debe salir del huerto para “que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre” (Gen. 3:22) Este árbol de la vida es Cristo, según lo muestra Apocalipsis 22:14. Con todo esto podemos entender que el hombre fue hecho a imagen de Dios, pero la semejanza la debería obtener al comer del árbol de la vida, es decir, mediante la sujeción a Cristo. Así pues, finalmente el hombre es la imagen de Dios pero sin Su semejanza, por esto El Señor viene “a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Luc. 19:10)
Por otra parte, espiritualmente se percibe en nuestra sociedad un gran dominio del dios “mamón” (dios de las riquezas) y en sus redes el cristiano termina enredado, generalmente porque desconoce su propia posición en Cristo respecto a las finanzas. Vale la pena aclarar que nuestro objetivo no es defender la tan propagada doctrina de la prosperidad, cuyos excesos desdicen de el verdadero propósito de Dios. Nuestro Dios quiere que seamos prosperados en todas las cosas, es decir, prosperados en una forma integral. Los excesos de esta doctrina licencian al creyente a que puede ser desordenado e infiel a Dios en todos los aspectos, con tal que “dé”, entonces Dios lo prosperará. Cabe hacernos la pregunta ¿Qué es prosperar? Será acaso tener riquezas y perder la paz, la familia... el alma? Ser prosperado no consiste en tener demasiadas riquezas, la palabra dice: “Jehová es mi pastor; NADA ME FALTARA” (Sal. 23:1) y “Mi Dios, pues, suplirá TODO LO QUE OS FALTA conforme a sus riquezas en gloria...” (Fil.4:19) Ser próspero no consiste en almacenar grandes fortunas sino más bien no carecer de nada, incluyendo en esto las peticiones de nuestro corazón. Dios quiere darle una vida abundante en todos los aspectos, pero antes de querer que Usted TENGA, espera que Usted SEA, es decir, Él le prepara para confiarle todas sus riquezas.
En el presente seminario no pretendemos abordar todos los temas concernientes a nuestra posición en Cristo, esto sería prácticamente imposible, nuestro objetivo es proveerle siete pasos que le conduzcan a una posición de crecimiento para así poder administrar todo lo que Cristo compró para Usted.